martes, 9 de febrero de 2016

VIOLACIÓN DE DERECHOS COLECTIVOS DE UN PUEBLO ORIGINARIO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

MITOS Y VERDADES EN TORNO AL CAMBIO DE NOMBRE DE SAN JERÓNIMO ACULCO POR EL DE SAN JERÓNIMO LÍDICE
Manuel Martínez Salazar[1]
El 30 de agosto de 1942 se realizó el cambio de nombre oficial del Pueblo San Jerónimo Aculco por el de San Jerónimo Lídice. La ceremonia se realizó en la Escuela Superior de Guerra, la que se encuentra enclavada en este pueblo originario ubicado en La Magdalena Contreras, Ciudad de México.
El cambio de nombre se hizo para honrar la memoria del pueblo checoslovaca de Lídice que fue arrasado el 10 y 11 de junio de 1942 por las tropas nazis, lo que había ocurrido apenas 80 días antes de este cambio de nombre, en plena Segunda Guerra Mundial.
En torno a la manera en que se concretó e cambio de nombre se han tejido diversas leyendas, mismas que se analizan en el presente documento, para lo cual se aportaran las evidencias que permitan desmitificar este hecho a fin de conocer la verdad de cómo sucedieron los hechos.
El primer mito
El gobierno mexicano fue vanguardista en la expresión de solidaridad y empatía con Checoslovaquia y los sobrevivientes del masacrado pueblo de Lídice al decidir el cambio de nombre de San Jerónimo Aculco.
La verdad: La participación del gobierno mexicano fue la de colaborar con la ejecución de una determinación que se tomó fuera de nuestras fronteras, por el gobierno e intereses de los Estados Unidos, los que jugaba un papel predominante en el conjunto de los países aliados que combatían contra las potencias del eje, encabezadas por la Alemania nazi, Japón e Italia.
Lo anterior se entiende al analizar la nota periodística a través de la que se anuncia esa decisión, ya que ella es publicada el martes 25 de agosto de 1942 en Nueva York, por la agencia de prensa A.P. (Asociated Press).
Dicha nota es retomada por el Excelsior, diario que la publica en la página 2 de su primera sección de su edición del miércoles 26, el título decía así: “San Jerónimo, D.F. se Llamará Lídice”, los mexicanos, en específico los vecinos de San Jerónimo Aculco, se enteraron por esa nota procedente de Nueva York de lo que ya estaba decidido para su Pueblo.
La noticia no sólo informa del hecho y de su justificación, también daría cuenta del programa detallado de la ceremonia, el que se denominaría “Lídice, México”. También se indicaba que la ceremonia sería encabezada por el Secretario de Gobernación, Miguel Alemán, quien representaría al presidente mexicano, él sería quién daría el mensaje principal, en tanto que la declaratoria de cambio de nombre la haría el regente del Departamento del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez. Participarían además un representante de Vicente Lombardo Toledano dando presencia al sector obrero, asimismo, hablarían personas de origen checoslovaco, quienes, señala la nota, por ser parientes de personas masacradas en el Lídice arrasado, darían a conocer detalles de lo ocurrido.
Una pieza importante en el programa de la ceremonia de cambio de nombre sería la intervención del Vicepresidente de los Estados Unidos, Henry A. Wallace, quien se enlazaría a través de las ondas radiofónicas desde Washington D.C. Su mensaje no sólo se escucharía en el lugar de la ceremonia, sino que sería trasmitida, junto con el programa completo, a toda América a través de la National Broadcasting Co. de Nueva York y por la XEW de México.
Todo ese conjunto de detalles, más el hecho de que la información del evento y su objeto primeramente se difundieran desde Nueva York, y no desde la capital del país y a través de un vocero y agencia de prensa mexicana, indican con claridad que al gobierno de Ávila Camacho sólo se sumó a una iniciativa en la que era una pieza más, contraladas todas por los Estados Unidos.
El segundo mito
El gobierno mexicano determinó cambiar el nombre de uno de sus pueblos originarios de de manera soberana, libre y espontánea.
La verdad: El que México haya cambiado el nombre de un pueblo existente por el de Lídice no fue el primer caso, ni el único que se registró en el continente; previamente, el 12 de Julio de ese mismo año, en Illinois, Estados Unidos, donde vivía la mayor colonia checoslovaca de la época[2], ya se había hecho lo mismo y después de hacerlo en México sucedería lo propio en Canadá, durante el mes de septiembre, y así continuaría hasta completar todos los países del continente americano.
En las palabras del Vicepresidente de los Estados Unidos, escuchadas a través del enlace radiofónico, durante la ceremonia del cambio de nombre conducida por Pedro de Lille, afirmaban que ese 30 de agosto se cumplían “…siete semanas que una pequeña población de Illinois, por medio de una gran ceremonia pública, cambió su nombre de Stern Park Gardnes por el de Lídice…”[3] Esta localidad está situada en las inmediaciones de Chicago.
Como parte del programa se leyeron diversos mensajes de salutación, entre ellos el proveniente de ese primer Lídice renacido en el continente americano, lo firmaron los señores D. A. Romano, patrocinador de Lídice de Illinois y de Marshall Field, fundador del periódico Chicago Sun, quienes se expresaron brevemente y en los siguientes términos: “Felicitaciones por mantener el espíritu de libertad y saludos de Lídice de Estados Unidos al Lídice de México.” [4]
Estos cambios de nombre fueron impulsados por “Lídice Lives Comitee”, organización conformada en los Estados Unidos y el Reino Unido que contó con un poderosos respaldo, la que fue presidida por Joseph E. Davis, ex embajador de los Estados Unidos en Rusia, una organización que a decir de la nota periodística se componía por “…cientos de distinguidos hombres y mujeres de todas las naciones que oponen resistencia al bárbaro Fascismo…”, sin duda así lo era, ya que entre ellos se encontraban Albert Einstein, Thomas Mann, William O. Douglas, Rex Stout y el mismo Eduard Bennes,[5] presidente Checoslovaco exiliado en Inglaterra.
Al evento celebrado en la Escuela Superior de Guerra el 30 de agosto el Sr. Davis envió un saludo que se leyó, en el mensaje sobresale la felicitación que hace a México por ese “…simbólico acto de civilización.” [6] El presidente checoslovaco en el exilio también envió su salutación en el que expresa el cordial agradecimiento del pueblo que representa, así como el suyo propio, por este cambio de nombre, asimismo resalta la admiración por los esfuerzos bélicos de México al lado de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial en curso, lo que permite entrever que el cambio de nombre es una de las acciones mediáticas contra el nacismo para influir en la opinión pública a favor de la causa de los aliados, la estrategia incluía la publicación de numerosos artículos sobre la masacre de Lídie en la prensa de los países de América.
El tercer mito
Se consultó la opinión de los mexicanos, en particular de los habitantes del Pueblo San Jerónimo Aculco, para decidir el cambio de nombre y se obtuvo  su total consentimiento.
Es común encontrar ese mito en diversos documentos, entre los cuales destaca la versión que el Sr. Iván Cigánek, vocero de la embjada de Checoslovaquia en México, le dio al Sr. Melesio Melitón García García, quien fuera cronista de la delegación La Magdalena Contreras.
La embajada informó que el Diputado Alejandro Carrillo, redactor en jefe de la revista “El Popular”, realizó una campaña a la que se sumaron otros periódicos mexicanos, se buscaba saber la opinión de los ciudadanos del país en adoptar el nombre de Lídice. Según eta versión, la consulta arrojó que los habitantes de muchas localidades quisieron el nombre para la suya, sin embargo el nombre sólo le tocó a San Jerónimo Aculco.
Cabe señalar que el cronista de La Magdalena Contreras simplemente califica a esta versión como “disparatada”.[7]
De igual manera, en el video “San Jerónimo en La Delegación Magdalena Contreras” [8], el cronista urbano Juan Becerra-Acosta, afirma que los pobladores de San Jerónimo Aculco, solidarios y empáticos con la tragedia checoslovaca, estuvieron totalmente de acuerdo en que se le pusiera el nombre de Lídice a su Pueblo, pero que se le mantuviera el nombre que hasta entonces tenía. Ello significa que los vecinos consultados estuvieron de acuerdo con que a su localidad fuera renombrada como Pueblo San Jerónimo Aculco Lídice.
La verdad: Del planteamiento del vocero de la embajada checoslovaca se desprende que se hizo un ofrecimiento para que se manifestara la población de México, a efecto de que respondieran si aceptaban que se le cambiara el nombre de alguna localidad por el de Lídice.
La campaña de difusión, y a la vez consulta de consentimiento, a decir de la embajada checoslovaca, fue encabezada por el diputado Alejandro Carrillo, a través de su periódico, al cual se sumaron otros diarios.
Si este hubiera sido cierto, hubiera habido explicaciones del porque se decidieron para que fuese San Jerónimo Aculco el pueblo elegido y no ninguno de los tantos que lo quería; sin embargo no las hubo; pero también esto explicación y proceder hubiese ocupado un lugar en el discurso de Alejandro Carrillo durante la ceremonia del cambio de nombre del 30 de agosto; cosa que no sucedió, por lo que tampoco ello se reflejó en las notas periodísticas del día 31 de agosto que dan cuenta y detalles del evento.
Esa consulta, de haberse llevado a cabo, no implicaba condición alguna, como la de conservar parte del nombre, simplemente se retiraría el nombre que hasta entonces tenía el pueblo seleccionado, para, a partir de la fecha, comenzara a llevar el nombre de la aldea mártir.
De igual manera, de haberse llevado a cabo la consulta y obtenido el consentimiento para el cambio de nombre, hubiese habido una población agradecida con la deferencia por haber sido tomada en cuenta para el cambio de nombre, lo que significa que alguno de los vecinos y/o sus líderes de la época gustosos y agradecidos desearían haber expresado ese sentimiento el día del evento.
No obstante lo anterior, la voz del pueblo “elegido”, San Jerónimo Aculco”, no se escuchó entre los participantes, a pesar que el coordinador de quienes hablaron a nombre de la humilde población de México fue el redactor en jefe del periódico “El Popular”.
A nombre de los trabajadores intervino el obrero Felipe Ordoñez, en representación de las mujeres y madres mexicanas participó la Sra. Hortensia Rojas, y en representación de los campesinos de nuestro país, habló el Sr. César Velázquez. Ninguno de ellos vecino de San Jerónimo Aculco.
Cabe señalar que en aquel entonces, entre 1935 y 1945, quienes tenían alguna representación vecinal en San Jerónimo Aculco eran los señores: Carlos Moreno, Adolfo Mejía, Modesto Alarcón, Francisco Medina, Julián Palomares, Fulgencio Martínez, Rómulo Palomares, Melitón Rivera, Úrsulo Heredia, Carlos Sánchez, Adalberto Moreno, Aurelio Castañeda, Felipe Cortés y Benjamín García, los que figuraban en las juntas de agua y de mejoras materiales; así como en la comisión de festejos y en la representación ejidal.
Otra evidencia de que no hubo consulta, ni hubo previo conocimiento del cambio de nombre, ni información previa y suficiente, lo es la nota periodística que en México pública el diario Excelsior, el 26 de agosto de 1942, la que recoge la información vertida por la Asociated Press (A.P.) el día 25 de agosto en Nueva York.
A través del diario Excelsior, del 26 de agosto, los vecinos de San Jerónimo Aculco se enteraron que el día 30 se realizaría un evento que involucraba directamente a su pueblo. De esta forma de proceder, sin la debida consideración hacia los mexicanos, da cuenta el articulista Rafael García Granados, en su columna “Nuestra Ciudad”, publicada el 31 de agosto de 1942.
Sin embargo la nota más elocuente que deja en claro que no hubo consulta, es la del Excelsior,  en su edición del 28 de agosto, en ella se afirma que el día 27 un numeroso grupo de vecinos de San Jerónimo Aculco estuvo en la redacción del diario, con el propósito de señalar que fue a través de la publicación del día 26 como se enteraron que se cambiaría el nombre de su pueblo.
En la edición del 28 de agosto se lee así: “Los vecinos de San Jerónimo que nos visitaron, en cuanto leyeron la noticia… se sintieron alarmados, pero deseosos de no poner trabas al deseo de las autoridades, solicitaron que solamente se le cambie el nombre de la población en el apelativo y que quede San Jerónimo Lídice, en vez de Aculco.
“Agregaron que el licenciado Gómez Esqueda, Secretario de Acción Cívica del Departamento Central, en nombre del jefe, licenciado Javier Rojo Gómez, les ofreció que sus deseos serían respetados.” [9]
Sí bien la nota es explicita en señalar que los vecinos se enteraron por la prensa de lo que sucedería el 30 de agosto en el Pueblo San Jerónimo Aculco, también resaltan diversos elementos que hacen dudar de que ese numeroso grupo de vecinos haya logrado muchas cosas tan sólo un día después de la publicación del día 26:
1º  Que en el pueblo se hayan puesto de acuerdo sobre cómo proceder, qué objetivos conseguir, cómo movilizarse y conformar la numerosa comitiva. 2º Conseguir ser atendidos el mismo día que se apersonaron en la oficina de un funcionario del antiguo Departamento del Distrito Federal. 3º Conseguir que el funcionario acordara con ellos ese mismo día a nombre del Regente. 4º Salir de las oficinas del Zócalo y trasladarse a las calles de Bucareli donde se ubica el Excelsior. 5º. Ser atendidos, escuchados y lograr credibiliad en la redacción de ese diario. 6º Conseguir que se publicara la noticia de sus “logros” al día siguiente. 7º Olvidarse que Aculco no es apelativo, sino un topónimo mexicano para denominar el lugar donde habitan sus ancestros desde antes de la llegada de los españoles.
Además de lo anterior, en esta nota periodística resulta inverosímil que siendo un grupo numeroso de vecinos, en el que había diferentes liderazgos en la comunidad, y que entre ellos haya habido más o menos grados comunicación y organización, no se haya dado a conocer al menos el nombre de uno solo de quienes mostraron eficiencia y efectividad de reclamo, gestión y difusión de logros.
Otra muestra de que los vecinos del Pueblo San Jerónimo Aculco no fueron consultados para aceptar el nombre de Lídice, lo constituyen diversos documentos firmados por representantes de la comunidad, tales como el que firmaron los señores: Marcelino Pérez Sánchez, Melitón Rivera Sánchez, Carlos Sánchez Rivera, Úrsulo Heredia Pulgar, Manuel Alarcón Gómez y Cecilio Bazán Moreno; el 15 de julio de 1951, en la calidad de autoridades del ejido de “San Jerónimo Aculco”.[10]
Otra muestra de cómo la comunidad resistió a ese cambio autoritario, la constituye también el escrito que el 1º de febrero de 1973, 30 años después de la fastuosa ceremonia de cambio de nombre, rubrican en “San Jerónimo Aculco Lídice, D. F.” los señores Felipe Cano, Aurora Orozco y Catarino Ortiz como integrantes del comisariado ejidal del “Poblado de San Jerónimo Aculco Lídice”[11]
Un ejemplo más, en septiembre de 1977 la Comisión de Festejos se dirige a la comunidad con motivo de la organización de la fiesta patronal de ese año, lo hace en papel membretado cuya leyenda dice así “Comisión de Festejos del Pueblo San Jerónimo Aculco, D. F.”, la que además de ir firmada por los directivos de la comisión: Marcos Martínez Peña, Sergio Moreno García y Porfirio Martínez González, también muestra un sello con otro color de tinta para darle mayor legitimidad, cuya rotulo tiene el siguiente texto: “Comisión de Festejos del Pueblo San Jerónimo Aculco Lídice D. F.”[12]
Conclusiones
El gobierno mexicano no fue la vanguardia que tanto se presume, en cuanto a cambiar el nombre de alguna de sus localidades, ni el gobierno mexicano lo decidió de manera espontánea. Dado que México fue el segundo país en el que ocurrió dicho cambio que se planteó, para todo el continente americano, como una de las acciones promovidas y ejecutadas por el “Lídice Lives Comitee” conformado en Estados Unidos y el Reino Unido, en el que figuraban importantes personalidades del arte, la ciencia y la política.
El Pueblo de San Jerónimo Aculco nunca fue consultado, tampoco dio su consentimiento para que se le cambiara de nombre, o se le adicionara el de Lídice. La resistencia al acto oficial concretado en la Escuela Superior de Guerra el 30 de agosto de 1942 sigue vigente.
Pueblo San Jerónimo Aculco Lídice, febrero de 2016




[1] El autor tiene publicado otro ensayo sobre el tema, titulado: 30 de agosto de 1942: El día que el Pueblo de San Jerónimo Aculco Perdió Identidad, http://sanjeronimoaculcolid.wix.com/consejovecinal#!paginas-de-la-historia01 (consultado 30 de enero de 2016)
[2] Redacción, “Lídice, una palabra inmortal”, El Nacional,  viernes 28 de agosto de 1942, tercera sección, página 1 y susbsecuentes.
[3] Redacción, “Resurge de sus cenizas, en México, el Pueblo de Lídice”, Excelsior, lunes 31 de agosto de 1942, primera plana y subsecuentes. Nota de la agencia A.P. procedente de Washington D.C.
[4] Redacción, “Homenaje de México a la Libertad”.  El Nacional, lunes 31 de agosto de 1942, Primera página y subsecuentes.
[5] Casey, Esteven. Cautious Crusade. Franklin D. Roosevelt, American public opinión, and the war against nazi Germany. Oxford University Press, Nueva York, 2001.
[6] Redacción, “Resurge de sus cenizas, en México, el Pueblo de Lídice”, lunes 31 de agosto de 1942, op. cit.
[7] García, G. M. M. Magdalena Contreras. Efemérides Históricas, ed. Consistorio de la Gaya Ciencia, pp. 39, México, 2002.
[8] Capital 21 Canal, https://www.youtube.com/watch?v=NklPcmjA1ks  publicado el 28 de septiembre de 2015, (consultado el 28 de enero de 2016, 19:20 hrs.)
[9] Redacción, “San Jerónimo seguirá llamándose así”, Excelsior 28 de Agosto de 1942, México.
[10] Archivo General Agrario, Registro Agrario Nacional, expediente 272.2/32, legajo 15, foja 0007.
[11] Archivo General Agrario, Registro Agrario Nacional, expediente 272.2/32, legajo 15, foja 0001.
[12] Mimeo, archivo personal de Porfirio Martínez González.

1 comentario:

Felipe dijo...

Juntando las piezas y dando seguimiento con determinación el panorama es claro. ¿Cuántos hechos, similares más, no habrá que también den una idea equivocada de como sucedieron en realidad?