MITOS Y VERDADES EN TORNO AL CAMBIO DE NOMBRE DE SAN JERÓNIMO ACULCO POR EL DE SAN JERÓNIMO LÍDICE
Manuel Martínez Salazar[1]
El 30 de agosto de 1942 se realizó el cambio de nombre oficial del Pueblo
San Jerónimo Aculco por el de San Jerónimo Lídice. La ceremonia se realizó en
la Escuela Superior de Guerra, la que se encuentra enclavada en este pueblo
originario ubicado en La Magdalena Contreras, Ciudad de México.
El cambio de nombre se hizo para honrar la memoria del pueblo checoslovaca
de Lídice que fue arrasado el 10 y 11 de junio de 1942 por las tropas nazis, lo
que había ocurrido apenas 80 días antes de este cambio de nombre, en plena
Segunda Guerra Mundial.
En torno a la manera en que se concretó e cambio de nombre se han tejido
diversas leyendas, mismas que se analizan en el presente documento, para lo
cual se aportaran las evidencias que permitan desmitificar este hecho a fin de
conocer la verdad de cómo sucedieron los hechos.
El primer mito
El
gobierno mexicano fue vanguardista en la expresión de solidaridad y empatía con
Checoslovaquia y los sobrevivientes del masacrado pueblo de Lídice al decidir
el cambio de nombre de San Jerónimo Aculco.
La verdad: La participación del gobierno mexicano fue la de colaborar
con la ejecución de una determinación que se tomó fuera de nuestras fronteras,
por el gobierno e intereses de los Estados Unidos, los que jugaba un papel predominante
en el conjunto de los países aliados que combatían contra las potencias del eje,
encabezadas por la Alemania nazi, Japón e Italia.
Lo anterior se entiende al analizar la nota periodística a través de la que
se anuncia esa decisión, ya que ella es publicada el martes 25 de agosto de
1942 en Nueva York, por la agencia de prensa A.P. (Asociated Press).
Dicha nota es retomada por el Excelsior, diario que la publica en la página
2 de su primera sección de su edición del miércoles 26, el título decía así: “San
Jerónimo, D.F. se Llamará Lídice”, los mexicanos, en específico los vecinos de
San Jerónimo Aculco, se enteraron por esa nota procedente de Nueva York de lo
que ya estaba decidido para su Pueblo.
La noticia no sólo informa del hecho y de su justificación, también daría
cuenta del programa detallado de la ceremonia, el que se denominaría “Lídice,
México”. También se indicaba que la ceremonia sería encabezada por el
Secretario de Gobernación, Miguel Alemán, quien representaría al presidente
mexicano, él sería quién daría el mensaje principal, en tanto que la
declaratoria de cambio de nombre la haría el regente del Departamento del Distrito
Federal, Javier Rojo Gómez. Participarían además un representante de Vicente
Lombardo Toledano dando presencia al sector obrero, asimismo, hablarían
personas de origen checoslovaco, quienes, señala la nota, por ser parientes de
personas masacradas en el Lídice arrasado, darían a conocer detalles de lo
ocurrido.
Una pieza importante en el programa de la ceremonia de cambio de nombre
sería la intervención del Vicepresidente de los Estados Unidos, Henry A.
Wallace, quien se enlazaría a través de las ondas radiofónicas desde Washington
D.C. Su mensaje no sólo se escucharía en el lugar de la ceremonia, sino que
sería trasmitida, junto con el programa completo, a toda América a través de la
National Broadcasting Co. de Nueva York y por la XEW de México.
Todo ese conjunto de detalles, más el hecho de que la información del
evento y su objeto primeramente se difundieran desde Nueva York, y no desde la
capital del país y a través de un vocero y agencia de prensa mexicana, indican
con claridad que al gobierno de Ávila Camacho sólo se sumó a una iniciativa en
la que era una pieza más, contraladas todas por los Estados Unidos.
El segundo mito
El
gobierno mexicano determinó cambiar el nombre de uno de sus pueblos originarios
de de manera soberana, libre y espontánea.
La verdad: El que México haya cambiado el nombre de un pueblo
existente por el de Lídice no fue el primer caso, ni el único que se registró
en el continente; previamente, el 12 de Julio de ese mismo año, en Illinois,
Estados Unidos, donde vivía la mayor colonia checoslovaca de la época[2],
ya se había hecho lo mismo y después de hacerlo en México sucedería lo propio en
Canadá, durante el mes de septiembre, y así continuaría hasta completar todos
los países del continente americano.
En las palabras del Vicepresidente de los Estados Unidos, escuchadas a
través del enlace radiofónico, durante la ceremonia del cambio de nombre
conducida por Pedro de Lille, afirmaban que ese 30 de agosto se cumplían
“…siete semanas que una pequeña población de Illinois, por medio de una gran
ceremonia pública, cambió su nombre de Stern Park Gardnes por el de Lídice…”[3]
Esta localidad está situada en las inmediaciones de Chicago.
Como parte del programa se leyeron diversos mensajes de salutación, entre
ellos el proveniente de ese primer Lídice renacido en el continente americano,
lo firmaron los señores D. A. Romano, patrocinador de Lídice de Illinois y de
Marshall Field, fundador del periódico Chicago Sun, quienes se expresaron
brevemente y en los siguientes términos: “Felicitaciones por mantener el
espíritu de libertad y saludos de Lídice de Estados Unidos al Lídice de
México.” [4]
Estos cambios de nombre fueron impulsados por “Lídice Lives Comitee”,
organización conformada en los Estados Unidos y el Reino Unido que contó con un
poderosos respaldo, la que fue presidida por Joseph E. Davis, ex embajador de
los Estados Unidos en Rusia, una organización que a decir de la nota periodística
se componía por “…cientos de distinguidos hombres y mujeres de todas las
naciones que oponen resistencia al bárbaro Fascismo…”, sin duda así lo era, ya
que entre ellos se encontraban Albert Einstein, Thomas Mann, William O.
Douglas, Rex Stout y el mismo Eduard Bennes,[5]
presidente Checoslovaco exiliado en Inglaterra.
Al evento celebrado en la Escuela Superior de Guerra el 30 de agosto el Sr.
Davis envió un saludo que se leyó, en el mensaje sobresale la felicitación que
hace a México por ese “…simbólico acto de civilización.” [6]
El presidente checoslovaco en el exilio también envió su salutación en el que
expresa el cordial agradecimiento del pueblo que representa, así como el suyo
propio, por este cambio de nombre, asimismo resalta la admiración por los
esfuerzos bélicos de México al lado de los aliados durante la Segunda Guerra
Mundial en curso, lo que permite entrever que el cambio de nombre es una de las
acciones mediáticas contra el nacismo para influir en la opinión pública a
favor de la causa de los aliados, la estrategia incluía la publicación de numerosos
artículos sobre la masacre de Lídie en la prensa de los países de América.
El tercer mito
Se
consultó la opinión de los mexicanos, en particular de los habitantes del
Pueblo San Jerónimo Aculco, para decidir el cambio de nombre y se obtuvo su total consentimiento.
Es común encontrar ese mito en diversos documentos, entre los cuales destaca
la versión que el Sr. Iván Cigánek, vocero de la embjada de Checoslovaquia en
México, le dio al Sr. Melesio Melitón García García, quien fuera cronista de la
delegación La Magdalena Contreras.
La embajada informó que el Diputado Alejandro Carrillo, redactor en jefe de
la revista “El Popular”, realizó una campaña a la que se sumaron otros
periódicos mexicanos, se buscaba saber la opinión de los ciudadanos del país en
adoptar el nombre de Lídice. Según eta versión, la consulta arrojó que los
habitantes de muchas localidades quisieron el nombre para la suya, sin embargo
el nombre sólo le tocó a San Jerónimo Aculco.
Cabe señalar que el cronista de La Magdalena Contreras simplemente califica
a esta versión como “disparatada”.[7]
De igual manera, en el video “San Jerónimo en La Delegación Magdalena
Contreras” [8], el
cronista urbano Juan Becerra-Acosta, afirma que los pobladores de San Jerónimo
Aculco, solidarios y empáticos con la tragedia checoslovaca, estuvieron
totalmente de acuerdo en que se le pusiera el nombre de Lídice a su Pueblo,
pero que se le mantuviera el nombre que hasta entonces tenía. Ello significa
que los vecinos consultados estuvieron de acuerdo con que a su localidad fuera
renombrada como Pueblo San Jerónimo Aculco Lídice.
La verdad: Del planteamiento del vocero de la embajada
checoslovaca se desprende que se hizo un ofrecimiento para que se manifestara
la población de México, a efecto de que respondieran si aceptaban que se le
cambiara el nombre de alguna localidad por el de Lídice.
La campaña de difusión, y a la vez consulta de consentimiento, a decir de
la embajada checoslovaca, fue encabezada por el diputado Alejandro Carrillo, a
través de su periódico, al cual se sumaron otros diarios.
Si este hubiera sido cierto, hubiera habido explicaciones del porque se
decidieron para que fuese San Jerónimo Aculco el pueblo elegido y no ninguno de
los tantos que lo quería; sin embargo no las hubo; pero también esto explicación
y proceder hubiese ocupado un lugar en el discurso de Alejandro Carrillo
durante la ceremonia del cambio de nombre del 30 de agosto; cosa que no sucedió,
por lo que tampoco ello se reflejó en las notas periodísticas del día 31 de
agosto que dan cuenta y detalles del evento.
Esa consulta, de haberse llevado a cabo, no implicaba condición alguna, como
la de conservar parte del nombre, simplemente se retiraría el nombre que hasta
entonces tenía el pueblo seleccionado, para, a partir de la fecha, comenzara a llevar
el nombre de la aldea mártir.
De igual manera, de haberse llevado a cabo la consulta y obtenido el
consentimiento para el cambio de nombre, hubiese habido una población
agradecida con la deferencia por haber sido tomada en cuenta para el cambio de
nombre, lo que significa que alguno de los vecinos y/o sus líderes de la época
gustosos y agradecidos desearían haber expresado ese sentimiento el día del
evento.
No obstante lo anterior, la voz del pueblo “elegido”, San Jerónimo Aculco”,
no se escuchó entre los participantes, a pesar que el coordinador de quienes
hablaron a nombre de la humilde población de México fue el redactor en jefe del
periódico “El Popular”.
A nombre de los trabajadores intervino el obrero Felipe Ordoñez, en
representación de las mujeres y madres mexicanas participó la Sra. Hortensia Rojas,
y en representación de los campesinos de nuestro país, habló el Sr. César
Velázquez. Ninguno de ellos vecino de San Jerónimo Aculco.
Cabe señalar que en aquel entonces, entre 1935 y 1945, quienes tenían
alguna representación vecinal en San Jerónimo Aculco eran los señores: Carlos
Moreno, Adolfo Mejía, Modesto Alarcón, Francisco Medina, Julián Palomares,
Fulgencio Martínez, Rómulo Palomares, Melitón Rivera, Úrsulo Heredia, Carlos Sánchez,
Adalberto Moreno, Aurelio Castañeda, Felipe Cortés y Benjamín García, los que
figuraban en las juntas de agua y de mejoras materiales; así como en la comisión
de festejos y en la representación ejidal.
Otra evidencia de que no hubo consulta, ni hubo previo conocimiento del
cambio de nombre, ni información previa y suficiente, lo es la nota
periodística que en México pública el diario Excelsior, el 26 de agosto de 1942,
la que recoge la información vertida por la Asociated Press (A.P.) el día 25 de
agosto en Nueva York.
A través del diario Excelsior, del 26 de agosto, los vecinos de San
Jerónimo Aculco se enteraron que el día 30 se realizaría un evento que
involucraba directamente a su pueblo. De esta forma de proceder, sin la debida
consideración hacia los mexicanos, da cuenta el articulista Rafael García
Granados, en su columna “Nuestra Ciudad”, publicada el 31 de agosto de 1942.
Sin embargo la nota más elocuente que deja en claro que no hubo consulta,
es la del Excelsior, en su edición del
28 de agosto, en ella se afirma que el día 27 un numeroso grupo de vecinos de
San Jerónimo Aculco estuvo en la redacción del diario, con el propósito de
señalar que fue a través de la publicación del día 26 como se enteraron que se
cambiaría el nombre de su pueblo.
En la edición del 28 de agosto se lee así: “Los vecinos de San Jerónimo que
nos visitaron, en cuanto leyeron la noticia… se sintieron alarmados, pero
deseosos de no poner trabas al deseo de las autoridades, solicitaron que
solamente se le cambie el nombre de la población en el apelativo y que quede
San Jerónimo Lídice, en vez de Aculco.
“Agregaron que el licenciado Gómez Esqueda, Secretario de Acción Cívica del
Departamento Central, en nombre del jefe, licenciado Javier Rojo Gómez, les
ofreció que sus deseos serían respetados.” [9]
Sí bien la nota es explicita en señalar que los vecinos se enteraron por la
prensa de lo que sucedería el 30 de agosto en el Pueblo San Jerónimo Aculco, también
resaltan diversos elementos que hacen dudar de que ese numeroso grupo de
vecinos haya logrado muchas cosas tan sólo un día después de la publicación del
día 26:
1º Que en el pueblo se hayan puesto
de acuerdo sobre cómo proceder, qué objetivos conseguir, cómo movilizarse y
conformar la numerosa comitiva. 2º Conseguir ser atendidos el mismo día que se
apersonaron en la oficina de un funcionario del antiguo Departamento del
Distrito Federal. 3º Conseguir que el funcionario acordara con ellos ese mismo
día a nombre del Regente. 4º Salir de las oficinas del Zócalo y trasladarse a
las calles de Bucareli donde se ubica el Excelsior. 5º. Ser atendidos, escuchados
y lograr credibiliad en la redacción de ese diario. 6º Conseguir que se
publicara la noticia de sus “logros” al día siguiente. 7º Olvidarse que Aculco
no es apelativo, sino un topónimo mexicano para denominar el lugar donde
habitan sus ancestros desde antes de la llegada de los españoles.
Además de lo anterior, en esta nota periodística resulta inverosímil que
siendo un grupo numeroso de vecinos, en el que había diferentes liderazgos en
la comunidad, y que entre ellos haya habido más o menos grados comunicación y
organización, no se haya dado a conocer al menos el nombre de uno solo de quienes
mostraron eficiencia y efectividad de reclamo, gestión y difusión de logros.
Otra muestra de que los vecinos del Pueblo San Jerónimo Aculco no fueron
consultados para aceptar el nombre de Lídice, lo constituyen diversos
documentos firmados por representantes de la comunidad, tales como el que
firmaron los señores: Marcelino Pérez Sánchez, Melitón Rivera Sánchez, Carlos Sánchez
Rivera, Úrsulo Heredia Pulgar, Manuel Alarcón Gómez y Cecilio Bazán Moreno; el
15 de julio de 1951, en la calidad de autoridades del ejido de “San Jerónimo
Aculco”.[10]
Otra muestra de cómo la comunidad resistió a ese cambio autoritario, la
constituye también el escrito que el 1º de febrero de 1973, 30 años después de
la fastuosa ceremonia de cambio de nombre, rubrican en “San Jerónimo Aculco Lídice,
D. F.” los señores Felipe Cano, Aurora Orozco y Catarino Ortiz como integrantes
del comisariado ejidal del “Poblado de San Jerónimo Aculco Lídice”[11]
Un ejemplo más, en septiembre de 1977 la Comisión de Festejos se dirige a
la comunidad con motivo de la organización de la fiesta patronal de ese año, lo
hace en papel membretado cuya leyenda dice así “Comisión de Festejos del Pueblo
San Jerónimo Aculco, D. F.”, la que además de ir firmada por los directivos de
la comisión: Marcos Martínez Peña, Sergio Moreno García y Porfirio Martínez
González, también muestra un sello con otro color de tinta para darle mayor legitimidad,
cuya rotulo tiene el siguiente texto: “Comisión de Festejos del Pueblo San Jerónimo
Aculco Lídice D. F.”[12]
Conclusiones
El gobierno mexicano no fue la vanguardia que tanto se presume, en cuanto a
cambiar el nombre de alguna de sus localidades, ni el gobierno mexicano lo decidió
de manera espontánea. Dado que México fue el segundo país en el que ocurrió
dicho cambio que se planteó, para todo el continente americano, como una de las
acciones promovidas y ejecutadas por el “Lídice Lives Comitee” conformado en
Estados Unidos y el Reino Unido, en el que figuraban importantes personalidades
del arte, la ciencia y la política.
El Pueblo de San Jerónimo Aculco nunca fue consultado, tampoco dio su
consentimiento para que se le cambiara de nombre, o se le adicionara el de Lídice.
La resistencia al acto oficial concretado en la Escuela Superior de Guerra el
30 de agosto de 1942 sigue vigente.
Pueblo San Jerónimo Aculco Lídice,
febrero de 2016
[1] El
autor tiene publicado otro ensayo sobre el tema, titulado: 30 de agosto de
1942: El día que el Pueblo de San Jerónimo Aculco Perdió Identidad, http://sanjeronimoaculcolid.wix.com/consejovecinal#!paginas-de-la-historia01
(consultado 30 de enero de 2016)
[2] Redacción, “Lídice, una palabra inmortal”, El
Nacional, viernes 28 de agosto de 1942, tercera
sección, página 1 y susbsecuentes.
[3] Redacción, “Resurge
de sus cenizas, en México, el Pueblo de Lídice”, Excelsior, lunes 31 de agosto
de 1942, primera plana y subsecuentes. Nota de la agencia A.P. procedente de
Washington D.C.
[4] Redacción, “Homenaje de México a la
Libertad”. El Nacional, lunes 31 de
agosto de 1942, Primera página y subsecuentes.
[5] Casey, Esteven.
Cautious Crusade. Franklin
D. Roosevelt, American public opinión, and the war against nazi Germany. Oxford
University Press, Nueva York, 2001.
[6] Redacción, “Resurge
de sus cenizas, en México, el Pueblo de Lídice”, lunes 31 de agosto de 1942, op.
cit.
[7] García,
G. M. M. Magdalena Contreras. Efemérides Históricas, ed. Consistorio de la Gaya
Ciencia, pp. 39, México, 2002.
[8] Capital
21 Canal, https://www.youtube.com/watch?v=NklPcmjA1ks publicado el 28 de septiembre de 2015,
(consultado el 28 de enero de 2016, 19:20 hrs.)
1 comentario:
Juntando las piezas y dando seguimiento con determinación el panorama es claro. ¿Cuántos hechos, similares más, no habrá que también den una idea equivocada de como sucedieron en realidad?
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